domingo, 19 de junio de 2011

ARTIGAS, EL PRIMER GRAN CAUDILLO FEDERAL (I)

Hoy se conmemora un nuevo aniversario del nacimiento de uno de los más grandes revolucionarios que dio el continente: don José Gervasio Artigas Arnal.

Los argentinos sabemos muy poco de Artigas, aunque una buena parte de la historia de Córdoba -por lo menos la de aquellos años que siguieron a 1810- está estrechamente ligada a él. Desde este modesto blog quisiera hacer un pequeño aporte a la difusión de su vida, en el Bicentenario del Inicio del Proceso de Emancipación Oriental.


¿Quién fue José Artigas?

Artigas fue un bárbaro, un rebelde, un bandido, según la «historia oficial», aquella narrada por los hombres «cultos» y «civilizados» de Buenos Aires de fines del siglo XIX; es decir, para la elite social de aquel tiempo. Para el pueblo de la Banda Oriental, en cambio, fue un hombre que entendió como nadie el sentir de los gauchos y los aborígenes de su tierra. Fue, además, quien vislumbró el momento oportuno de romper las cadenas que nos ataban a España y quien entregó sus mejores esfuerzos por la libertad, no sólo de su Patria sino de toda la región. En síntesis, fue el más grande impulsor de un auténtico federalismo, un hombre fiel y absolutamente consecuente con sus convicciones políticas.


La Revolución de Mayo

Organización política de América a principios del siglo XIX
Corría 1810 y la organización política del continente no era ni remotamente parecida a la actual. El Imperio Español, el Reino Unido de Portugal y el Reino Unido de Gran Bretaña se repartían las tierras americanas y habían organizado colonias de las que extraían sus riquezas.

El actual territorio de la República Argentina se denominaba Virreinato del Río de la Plata y su capital era Buenos Aires, una ciudad comercial y administrativa. Montevideo, en la otra ribera del Plata, también formaba parte de este virreinato pero, en cambio, se había organizado como una fortaleza. En esta ciudad se concentraba la armada española y una guarnición militar realista.

En mayo de 1810, a través de una goleta británica, llegan noticias «frescas» al puerto de Buenos Aires: gracias a las publicaciones del mes de enero de ese mismo año, los porteños se enteraron de que la Junta Central de Sevilla ya no gobernaba España, sino que los franceses de Napoleón Bonaparte habían tomado el control de toda la península.

En pocos días estalla la Revolución y se conforma la Primera Junta de gobierno, integrada mayoritariamente por criollos. Si los españoles ya no gobernaban la metrópoli, ¿por qué seguir obedeciendo a españoles, en las colonias de América? El virrey Cisneros, representante de la corona borbónica en nuestro continente, se ve forzado a renunciar.

Fortaleza de Montevideo
Los gobernantes de Montevideo desconocen la decisión de Buenos Aires y nombran a Francisco Javier de Elío como virrey del Río de la Plata, quien declara la guerra a la Junta de Buenos Aires. Sin embargo, hasta los mismos criollos de la Banda Oriental -actual República Oriental del Uruguay- se niegan a reconocer a de Elío como autoridad.

Así, en febrero de 1811, José Artigas desertó del Cuerpo de Blandengues, una unidad militar de caballería con sede en la ciudad de Colonia del Sacramento (actual Uruguay), y puso su liderazgo a las órdenes de la Junta de Buenos Aires. Comienza de este modo su lucha por la libertad del pueblo oriental


De «El grito de Asencio» a la batalla de Las Piedras

«La mañana de Asencio», óleo de Carlos Herrera
Pocos días después de la deserción de Artigas, en febrero de 1811, otros dos patriotas orientales -Venancio Benavidez y Pedro José Viera- organizan una milicia y comienzan las acciones revolucionarias contra las autoridades españolas en Montevideo. Este hecho histórico, conocido como «Grito de Asencio», marcó el inicio de Artigas como caudillo y líder oriental.

En marzo de 1811, Artigas recibe el grado de teniente coronel de mano de la Junta de gobierno de Buenos Aires y pide combatir en su patria, contra las fuerzas realistas de Montevideo. Por su conocimiento de la zona y por el respeto que le tenían sus pobladores recibe 150 soldados y 200 pesos para organizar un regimiento capaz de hacer frente a los españoles.

En mayo de ese mismo año con sus soldados, más los criollos que decidieron sumarse a la lucha por la liberación de la Banda Oriental, Artigas obtuvo su primer triunfo en la batalla de Las Piedras.

Sobre la importancia histórica de esta batalla, el historiador Alberto Zum Felde consideró que sin Las Piedras «la Revolución de Mayo hubiera sido ahogada a los pocos meses» («Evolución Histórica del Uruguay», pág. 44. Montevideo, 1945).

Batalla de Las Piedras, el primer triunfo militar de José Artigas

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A continuación, te reproduzco una serie de historietas producidas en Uruguay con motivo de la conmemoración del Bicentenario de los hechos históricos de 1811. El proyecto «Bandas Orientales» pretende «aportar a la comunidad un conjunto de relatos que cuenten desde un punto de vista original los hechos que fueron marcando el proceso rebelde de los orientales a lo largo del año 1811» (http://www.bandasorientales.com.uy/el-proyecto/). Es una forma muy creativa y artística de difundir aquellos importantes momentos que cambiaron el rumbo histórico de nuestra región.


Espero que disfrutes tanto como yo de esta hermosa tira de cómic titulada «Robo al Rey», que relata algunos aspectos de la batalla de Las Piedras. El guión pertenece a Roy (Pablo Leguísamo) y el texto, a Bea (Beatriz Leibner). Esta y otras historietas han sido publicadas en el marco del Bicentenario Uruguay en el sitio web Bandas Orientales.


Para poder leer los globos de diálogo o los cartuchos, hacé clic sobre la imagen.




















































































































































































































 
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En próximas entradas publicaré más aspectos de la vida de este hombre inmortal que tanto contribuyó a la independencia de nuestros pueblos.

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miércoles, 9 de marzo de 2011

BANDERA DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA

Pocos saben que desde 1815 nuestra provincia, que por entonces no era lo que hoy es, buscó mostrar su identidad a través de un pabellón que la identificara. Por aquellos años se había sumado al movimiento federal que desde la Banda Oriental -la actual República Oriental del Uruguay- impulsaba el legendario José Gervasio de Artigas. Este prócer, a poco de estallar la Revolución de Mayo, deseaba establecer un sistema de gobierno que se oponía al centralismo unitario que se encontraba, principalmente, en la ciudad de Buenos Aires.

Dicha enseña estuvo vigente, con algunos cambios, hasta 1820 cuando el gobernador Juan Bautista Bustos ordenó que fuera reemplazada por la Bandera Nacional.

Pasó el tiempo y a fines del siglo XX, en 1986, los legisladores cordobeses propusieron una bandera para que flameara en nuestro territorio provincial. La misma tenía tres franjas verticales: la más cercana al mástil era blanca; la central, celeste, incluía un sol idéntico al de nuestra Enseña Patria; la última, roja, mostraba una torre o castillo que se asemejaba al que aparece en el escudo de la provincia. Este diseño, sin embargo, no fue aprobado por el entonces gobernador Eduardo Angeloz.



A mediados de 2010, y con motivo de celebrarse en toda la República el Bicentenario de la Revolución de Mayo, el actual gobernador -Cr. Juan Schiaretti- propició el proyecto de creación de una bandera provincial. Finalmente, el 16 de diciembre de 2010, se presentó la enseña que hoy flamea en los edificios públicos.

Como podrás ver en la presentación de abajo, cuenta con los colores que históricamente se relacionaron con nuestro territorio y, de alguna manera, está emparentada con la de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, territorios que junto a Corrientes y Misiones, conformaban la Liga de los Pueblos Libres. Sobre esto último y los sueños de don José de Artigas, les contaré en otras entradas.

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viernes, 9 de julio de 2010

9 DE JULIO - DÍA DE LA INDEPENDENCIA





Recordar qué fue lo que ocurrió un 9 de julio de 1816 no es tarea sencilla. Al menos eso parece cada vez que se acerca esta fundamental fecha patria. Incluso a muchos adultos les ocurre lo mismo que a los chicos en edad escolar.
¿La Independencia de nuestro país se concretó un 25 de mayo o un 9 de julio? ¿Fue en 1810 o en 1816? ¿Buenos Aires o San Miguel de Tucumán?
Pues bien, en esta entrada intentaremos hacer un brevísimo resumen de ambos hechos históricos puesto que están íntimamente relacionados. Después, una reflexión.

25 de Mayo de 1810 - Revolución de Mayo

Nuestro país era una colonia española, gobernada por un virrey español a nombre del rey Fernando VII.

En la España de 1810 este rey ya no gobernaba: había caído preso en manos de Napoleón Bonaparte (que había invadido la península ibérica). En su lugar lo hacía una «Junta Suprema Central» en la sureña ciudad de Sevilla; es decir, un órgano de gobierno integrado por nobles españoles.

Los habitantes de Buenos Aires se habían enterado, pocos días antes del histórico 25 de mayo, que en España ya no gobernaba ningún español: incluso la Junta Central de Sevilla había sido disuelta por los franceses de Bonaparte. Por este motivo los porteños, en el Cabildo de Buenos Aires, decidieron destituir al virrey Cisneros y poner en su lugar a un criollo; es decir, a un descendiente de español pero nacido en el continente americano.


Este hecho fue revolucionario: una de las principales consecuencias fue un gran cambio en la relación entre el pueblo y quienes gobernaban. Poco a poco se fue dando paso a la soberanía popular. Quienes impulsaban esta nueva idea -Castelli, Moreno, Monteagudo- sostenían que, en ausencia de las autoridades españolas, el pueblo tenía derecho a designar a sus propios gobernantes.

Con el tiempo, la soberanía popular se afianzará dando paso a algo que hoy nos parece natural, obvio y hasta cotidiano: la mayoría de la población es quien elige, al gobierno en ejercicio. Este es uno de los conceptos centrales por los que se habla de «Revolución». Antes del 25 de mayo sólo una persona, el rey de España, decidía quién gobernaba nuestras tierras y, desde luego, debía ser un español.


Pero, ¿comenzamos a ser independientes el 25 de mayo de 1810? Está claro que no, pero comenzó a crecer en los criollos del Río de la Plata la idea de que podíamos declararnos independientes, tal como ya lo habían hecho los EE. UU. Al fin y al cabo, las Trece Colonias habían podido cortar sus lazos con el Reino Unido de Gran Bretaña, su antigua metrópoli, en 1776. ¿Por qué no podríamos hacer lo mismo con respecto al Imperio Español?

Pero para lograr la independencia total de las Provincias Unidas del Río de la Plata había que organizar el territorio y «convencer» a algunas provincias que no estaban de acuerdo con las ideas de libertad de los criollos de la Revolución de Mayo. Es por eso que transcurrieron poco más de seis años.

Como estuviste leyendo hasta ahora, en mayo de 1810 había estallado en el Virreinato del Río de la Plata una revolución en la que se reemplazó el gobierno del virrey por una Junta presidida por criollos. Prácticamente el mismo fenómeno político y social había ocurrido en el resto de la América hispana. Año tras año la idea fue madurando: ¿por qué no nos independizamos definitivamente de España?

En 1814 el ejército español en Europa derrotó a las fuerzas francesas de Napoleón Bonaparte. El rey Fernando VII volvió a su trono y, obviamente, ordenó la recuperación de las colonias de América que desde hacía cuatro años pretendían gobernarse por sí solas.

Con este panorama político en Europa, la mayoría de las provincias del ex Virreinato del Río de la Plata envió sus representantes al Congreso, que tendría lugar en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
La situación política de la región era muy compleja y resultaba difícil ponerse de acuerdo en cuestiones tan serias para el futuro de la Patria. Algunas provincias, como Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Banda Oriental (la actual República Oriental del Uruguay) se oponían al centralismo de Buenos Aires y su permanentes deseos de controlar el puerto sólo para ellos.

José Gervasio de Artigas, caudillo nacido en Montevideo e inspirado en las ideas independentistas de los EE.UU., «fue el representante más vigoroso del proyecto de organización federal de las Provincias Unidas», según el historiador Pacho O'Donnell (Caudillos Federales. El grito del interior. Pacho O'Donnell, Grupo Editorial Norma. Pág. 39). Sus ideas tuvieron influencias en varias provincias: Misiones, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, parte de Córdoba y, por supuesto, la Banda Oriental. Estos territorios se denominaban la "Liga de los Pueblos Libres"» y se habían unido para enfrentar al autoritarismo de Buenos Aires.

Fue Artigas quien el 29 de junio de 1815, es decir un año antes de la Declaración de la Independencia que hoy recordamos, convocó a un congreso en el que las provincias antes mencionadas se declararon independientes de todo poder extranjero. Ratificó, además, el uso de la bandera creada por Belgrano, a la que le agregó un par de listones rojos, que era el color que identificaba a los federales.


9 de Julio de 1816 - Declaración de la Independencia

El 9 de julio de 1816, en la casa de doña Francisca Bazán de Laguna -la histórica "casa de Tucumán"- se realizó el denominado Congreso de Tucumán. A esta asamblea concurrieron los diputados de la mayoría de los territorios de las Provincias Unidas, excepto aquellas regiones que habían sido recuperadas por los españoles y las provincias que respondían a Artigas (La Liga de los Pueblos Libres o también llamada Liga Federal). Estas últimas habían resuelto no asistir «en protesta por la actitud del gobierno porteño de fomentar la invasión portuguesa de la Banda Oriental para terminar con Artigas» (Felipe Pigna en: http://www.elhistoriador.com.ar/biografias/a/artigas.php)

Pues bien, en la Asamblea de aquel 9 de julio comenzó la discusión por la definitiva independencia de España. Dicha discusión se estancó cuando los diputados tuvieron que debatir sobre la forma de gobierno que conduciría al nuevo Estado llamado "Provincias Unidas en Sud América": algunos afirmaban que debía ser un reino americano, los cordobeses preferían un sistema federal; los porteños insistían en un modelo unitario, es decir, que la capital (Buenos Aires) decidiría -entre otras cosas- quién sería el gobernador de cada provincia.

En marzo de 1817, y a causa de las dificultades que tenían los diputados para viajar a Tucumán, se decidió el traslado del Congreso a Buenos Aires. No obstante, algunos se resistieron y, a cambio, propusieron a Córdoba como sede de la Asamblea, pero la idea no prosperó.

Se reiniciaron las sesiones tratando de organizar la administración: ordenar las finanzas públicas, pagar los préstamos contraídos y regularizar el funcionamiento de las aduanas. Por otra parte, el gobierno -encabezado por Juan Martín de Pueyrredón- tenía como objetivo apoyar el proyecto emancipador del general José de San Martín quien, partiendo de Cuyo, años más tarde libertaría Chile y Perú, asegurando de esta manera la independencia real de nuestro territorio, pues ya no estaría amenzado por los ejércitos españoles.


Años más tarde, en 1819, el Congreso sancionó una Constitución que, como temían los caudillos federales, establecía un sistema de gobierno centralista: la sede del poder estaría en Buenos Aires y proclamaba los derechos de la Nación, pero no se ocupaba de las provincias. Esto fue rechazado por estas últimas, lo que terminó dando inicio a una etapa sangrienta de nuestra historia en la que se enfrentarían dos posturas políticas irreconciliables: los unitarios y los federales.

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Para que sigas aprendiendo, te invito a que consultes este material en la Biblioteca de nuestra Escuela. Tomá nota del código del DVD, CD o libro y entregáselo a la bibliotecaria para que facilites su búsqueda.
Libros
«El Congreso de Tucumán» Cód. 982 CLA 8599


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Para que te preguntes y me cuentes.


¿Por qué se habrá declarado la independencia recién en 1816 y no antes?

En tu opinión, ¿qué significa ser independiente (como persona y/o país)?

¿Los países de la actualidad son independientes?



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